Jícama, fruta ligera y nutritiva

La jícama no sólo es un alimento de "dieta", también se trata de un tubérculo con muchas propiedades y gran presencia en la vida de los mexicanos. La temporada invernal es una época propicia para disfrutar frutos como la jícama, un tubérculo de cáscara delgada de color café e interior blanco, con una textura crujiente y porosa, similar a la de una papa o pera. 



A pesar de su consumo durante todo el año, apreciado por sus propiedades refrescantes, es en invierno que toma otro significado por su presencia en las fiestas.

Jícama, fruta de consumo frecuente

Ha sido cultivada en México y Centroamérica por culturas prehispánicas, de ahí que su nombre provenga del idioma náhuatl xicamatl, “raíz acuosa”, pero con la llegada de los españoles a estas tierras, fue llevada a Filipinas de donde se extendió a diferentes países asiáticos. El bulbo es la parte de la planta que se come, el cual además ha adquirido buena fama como aliado en las dietas de reducción de peso por su gran contenido de agua (90%), almidones de fácil digestión, y su bajo aporte calórico (55 calorías por cada 100 gramos).

En territorio mexicano, se consume en mayor medida cruda con limón, sal y chile como snack, sola o acompañada por verduras como el pepino y la zanahoria, mientras que en otros países se utiliza cocida al vapor, horneada, frita, en agua, e incluso se puede producir harina a partir de ella.

En diciembre se enlista como parte de los ingredientes utilizados en los festejos navideños, desde las de menor tamaño, también llamadas “piñateras”, que junto con tejocotes, cañas, cacahuates, limas y mandarinas, sirven para rellenar las piñatas que se rompen en las tradicionales posadas mexicanas , hasta su aparición en la “ensalada de Navidad”, compuesta por naranja, betabel (remolacha), jícama y cacahuates, aunque se le pueden agregar más ingredientes, incluso colación (dulces mexicanos) o bombones.

Beneficios del consumo de jícama

Los beneficios de esta fruta van más allá del control del apetito, pues contiene vitamina C, que actúa como antioxidante; tiene propiedades antibacterianas; es necesaria para la reparación y mantenimiento de huesos, cartílago, al igual que para la formación de colágeno; calcio (construye y mantiene huesos y dientes, auxiliar en la prevención de la osteoporosis, regula el ritmo cardíaco, contribuye en la coagulación sanguínea e interviene en la contracción muscular); tiene fósforo, también presente en la formación y mantenimiento de los huesos y dientes, necesario para la formación de tejido muscular y el metabolismo celular.

Si bien no cumple con el 100% del porcentaje recomendado de estos elementos, sí puede ser una buena opción dentro de una dieta balanceada y variada, pues está libre de grasas y sus niveles de azúcar y proteínas son moderados.

Fuente: Marisela Valencia/suite101.net

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