Algas comestibles, fuentes de vitaminas

Desde hace siglos se conoce el consumo de algas y vegetales marinos comestibles, según lo demuestran documentos que datan de unos 6 siglos antes de la era cristiana. En Japón, por caso, este tipo de vegetales representa cerca del 25 por ciento de su dieta, y aunque aún su consumo no está muy extendido en la dieta occidental, empieza a abrirse camino de a poco en algunos países europeos, como son Alemania y Austria.



Algunas de las algas comestibles más comunes:

El alga noria es una de las más consumidas en el mundo: su tamaño es pequeño y su color, rojo o púrpura (aunque se torna negra al secarse), destacar por su contenido de provitamina A y por su efecto remineralizante, que actúa benéficamente sobre el crecimmiento del cabello y las uñas, entre otras funciones.

Además, posee otros minerales como el yodo y vitaminas como algunas del complejo B. Se recomienda en casos de cansancio, fátiga, en períodos de convalecencia, o incluso para quienes tienen problemas de piel o para fortalecer el sistema nervioso.

Otras algas conocidas son las Hiziki, consideradas unas de las más sabrosas y muchas veces tomadas como guarnición y comidas en ensaladas. Sin embargo, su contenido de vitaminas y minerales es algo inferior en comparación con otras algas. Entre su aporte destaca el de hierro, vitaminas del grupo B, fósforo, provitamina A y antioxidantes.

Su uso se recomienda para la vista, para la prevención de enfermedades degenerativas, al tiempo que mejora de la memoria y problemas de piel. Sin embargo, es necesario hacer una salvedad: como es posible que contenga arsénico orgánico, un metal pesado, hay que tener cuidado, y evitar su consumo muy habitual ya que puede ocasionar problemas de salud.

El alga kombu, por su parte, es otra variedad que destaca por su poder remineralizante y su alto contenido en yodo. Tiene un sabor más fuerte y podría considerarse como un sustituto de la sal para la elaboración de alimentos procesados, y se caracteriza porque ayuda a facilitar las digestiones y a reducir las flatulencias.

Otra de las algas comestibles es la arame, de color pardo y oscuro, de sabor dulce y destaca por tener alto nivel de calcio, fósforo, yodo, vitaminas A, B1 y B2. Su consumo puede favorecer la circulación sanguínea, la hipertensión o los problemas de bocio.

Fuente: Consumer

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