La fresa combate problemas digestivos


La acción de estos tres elementos previene el daño en la capa más interna de las arterias (endotelio), observado con frecuencia en personas que sufren de diabetes, hipertensión arterial o alteración de los lípidos (colesterol y triglicéridos).

Tradicionalmente y de una manera totalmente errónea se ha supuesto que la fresa, por su acidez, debía ser evitada por las personas que padecieran artritis. Las sales minerales que contiene la convierten en un efectivo agente para ayudar al cuerpo a eliminar los excesos de ácido úrico.

Problemas digestivos

Sus propiedades son útiles para solventar problemas digestivos y purificar el sistema, debido a que también contiene vitaminas B y K, fructosa, ácido salicílico, agentes antibacterianos, azúcar, pectina y aromas. La fresa ayuda a aumentar los jugos gástricos cuando se consume alimentos o bebidas en exceso, ya que una ingesta exagerada produce una digestión lenta y causa molestias estomacales.

Los especialistas en medicina natural recomiendan la ingesta de fresas frescas después de comer grasas en exceso. La fresa cumple un rol digestivo y es muy buena para después de comer frituras, así mismo sirve de laxante.

Este fruto funciona como solución para reducir índices anémicos, cuadros de artritis, reumatismo, cistitis o trastornos del hígado que se puedan producir. Así mismo el consumo de fresa previene la formación de cálculos biliares y renales, mejora las enfermedades del hígado, aumenta las defensas, alarga la vida, regenera la piel y depura la sangre.

La mayoría de los cálculos se producen debido al colesterol. La fresa es muy buena para prevenir la formación de cálculos vesiculares.

Determinados estudios han encontrado también en esta fruta un ácido que neutraliza los efectos cancerígenos del humo del tabaco.

Fuente: Freshplaza

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