Jalea Real, y sus propiedades curativas


La enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad en nuestro mundo occidental, tanto en hombres como en mujeres, pero esta realidad no afecta por igual a ambos grupos ya que existen importantes diferencias de género entre ellos.

Estas diferencias se manifiestan a varios niveles: patrón de factores de riesgo cardiovascular (FRCV), edad y forma de presentación del infarto, utilización de técnicas diagnosticas, respuesta al tratamiento y evolución de la enfermedad.


En cuanto a los FRCV el tabaquismo esta asociado a la mitad de eventos coronarios y adelanta en las mujeres la edad de aparición del infarto. La incidencia de diabetes e hipertensión arterial es también mayor en este colectivo y el sobrepeso/obesidad son más prevalentes en las mujeres. ( en España, el 14% de las mujeres adultas padece obesidad y el 53% sobrepeso)

La tendencia conocida de las mujeres a infravalorar la enfermedad y la mayor expectativa de vida de las mismas, con aparición del infarto a edad 10 años mayor que en los hombres, hace que acudan con retraso al hospital y con peor salud general que los hombres.

Tampoco la actitud de los médicos es la misma en ambos casos y esto viene motivado por una serie de causas.

En primer lugar la conocida protección hormonal de la mujer durante la edad fértil, hace que se subestime su situación real en la menopausia, tras la caída de los estrógenos.

Por otro lado existe un desconocimiento sobre las características especiales de la enfermedad en las mujeres ya que clásicamente solo los hombres participaban en los grandes ensayos clínicos.

Junto a esto opiniones, no suficientemente contrastadas, de la mayor dificultad y peor rendimiento de exploraciones invasivas en las mujeres y menor éxito de los tratamientos intervencionistas han llevado a una actitud más pasiva ante la mujer con un infarto de miocardio.

Esta situación debe de cambiar y para ello es necesario mejorar la educación sanitaria de la población en general y muy especialmente de las mujeres y de sus médicos a través de la información y el compromiso.

Por suerte existen ya iniciativas de mujeres cardiólogas intervencionistas concienciadas y trabajando activamente a nivel internacional para conseguirlo.
Observando la longevidad de las abejas reina, los científicos concluyeron que su alimentación -a base de jalea real elaborada por las obreras- era la causa. Esta secreción fluida preparada a partir de miel, polen, agua, saliva, hormonas y vitaminas presenta ventajas evidentes: las abejas reina viven más y mejor.

En su composición química destacan las vitaminas C, D, E, A; las del grupo B (B1, B2, B6, ácido fólico), minerales (fósforo, hierro, calcio, cobre, selenio), ácidos grasos insaturados y aminoácidos esenciales que aportan propiedades muy interesantes:

-Reconstituyente, estimulante y tonificante para el cansancio físico.
-Refuerza el organismo ante las agresiones externas. Se recomienda en los cambios de estación o antes del invierno para prevenir catarros e infecciones.
-Aumenta la resistencia mental en períodos de estrés o fatiga.
-Aporta vitamina PP para tratar problemas intestinales.
-Aumenta el apetito y reactiva el sistema inmunológico tras una cirugía.

También tiene efectos adversos, por lo que su administración prolongada no es recomendable. Si se ingiere en gran cantidad produce cefaleas, aumento de la tensión arterial y del ritmo cardíaco y náuseas, estando contraindicada en la enfermedad de Addison.

Su eficacia es mayor si se toma en estado puro, en forma de pasta con una cuchara dosificadora dos veces al día: una antes de desayunar y otra antes de acostarse, disolviéndose en la boca donde actúa como un bálsamo en la garganta. Su conservación es importante: en la nevera, protegida de la luz y del aire, ya que su calidad disminuye si se hace mal (envejece y se modifican sus propiedades biológicas y organolépticas).

Liofilizada mantiene sus propiedades y se comercializa en ampollas con sabor a frutas y mezclada con polen. Siempre bajo asesoramiento de un especialista, se toma una ampolla diaria antes del desayuno con agua o zumo de frutas, durante dos meses y con intervalos de descanso.

Es un excelente complemento alimentario en estados de debilidad o agotamiento físico o psíquico. Además, por su capacidad antimicrobiana, es preventiva en periodos de epidemias gripales y refuerza el sistema inmunitario de los grupos de riesgo: niños, ancianos y personas debilitadas.


Fuente: La Provincia

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