Aliméntese bien durante tercera edad


Una buena alimentación aporta los nutrientes necesarios para aumentar la agudeza mental y los niveles de energía, fortalecer el sistema inmunológico, resistir enfermedades y recuperarse con mayor rapidez.

Conforme se envejece, la relación con la comida cambia junto con el cuerpo: si de joven, los alimentos chatarra no ocasionan ni cosquillas, en la vejez pueden causar estragos. Comer bien en la tercera edad es la clave para mantenerse con una mente aguda, un balance emocional, un sistema inmune fuerte, una actitud positiva y mucha energía.

CREANDO UNA DIETA SALUDABLE Y EQUILIBRADA

El primer paso para comer bien es saber las necesidades actuales del cuerpo: saber qué y cuánto comer. Conozca las guías dietéticas y las recomendaciones alimenticias para los adultos de su edad. Un médico o nutriólogo pueden ayudarle a evaluar sus necesidades específicas de acuerdo con su historial médico y su estado actual. También le harán saber si requiere una dieta especial o suplemento alimenticios.

Comprométase a escoger opciones dietéticas:

* Llenas de nutrientes: bajas en grasas y sodio, altas en fibra y calcio, con un moderado contenido calórico.
* Sabrosas para que tenga más ganas de comer.
* Fáciles de masticar, tragar y digerir.
* Simples de preparar.
* Llamativas, tanto a la vista como al paladar.

COMER BIEN A SU EDAD ES MÁS FÁCIL DE LO QUE CREE
  • ENFÓQUESE EN LOS CARBOHIDRATOS BUENOS: Prefiera los productos hechos con granos enteros -arroz, pan integral, avena- en lugar de los hechos con harina refinada como el pan blanco.
  • LO CRUDO TIENE MÁS FIBRA: Coma por lo menos una porción diaria de sus frutas y verduras en forma cruda. Además de mantener su valor nutricional alto en fibras, vitaminas, minerales y enzimas, es una forma fácil de eliminar el estreñimiento y no requieren preparación.
  • LA MEJOR FORMA DE COCINAR VEGETALES ES AL VAPOR: Preserva más nutrientes. La segunda opción más saludable es sofriéndolos. Hervirlas libera nutrientes al agua, pero puede utilizarla para hacer caldo.
  • ESCOJA PROTEÍNAS MAGRAS; Aves, pescados, huevos, frijoles, nueces y tofu son todas fuentes de proteínas, por lo que es fácil variarlas. Pruebe cocinando polo o pavo sin piel o pescado horneado, asado, hervido o al vapor y gozará de una comida con mucho sabor, sin grasa y baja en colesterol.
  • MUCHO CALCIO: Todos los lácteos no son creados igual. La leche, el queso y el yogur retienen su contenido de calcio, a diferencia del queso crema, la crema y la mantequilla. Escoja productos bajos o libres de grasa. Si es intolerante a la lactosa, consuma productos bajos o libres de lactosa. O si lo prefiere, consuma un suplemento alimenticio para seguir obteniendo los beneficios del calcio.
  • MANTÉNGASE HIDRATADO: Además de mucha agua al día, consuma productos con un alto contenido del líquido. Esto le ayudará a eliminar toxinas, previene el estreñimiento y ayuda a conservar una mente ágil y unas articulaciones flexibles. Recomendaciones: melón, uvas, col, pepino, cebollas, manzanas y sopas.

PERDIENDO EL APETITO

Todo lo anterior no tiene sentido si no tiene hambre.

Consulte a su doctor para saber si esto se debe a algún medicamento, y de ser así, analizar si se puede cambiar de dosis o de medicina.

Si no siente hambre porque muchas cosas le saben insípidas, pruebe estos ingredientes que le dan más sabor a las comidas y son nutritivos:

1. Aceite de oliva
2. Vinagres
3. Ajo
4. Cebolla
5. Especias, incluyendo canela, clavo, jengibre y cúrcuma.

Si no quiere aburrirse de comer lo mismo, también puede probar cambiando algunos alimentos. Por ejemplo, consuma pan integral, multigrado o de avena, en lugar de pan blanco. Incluso existen panaderías y tiendas de autoservicio que producen panes con recetas de Europa o Asia: así puede conseguir pan de frutos secos, de cebolla, de ajo, ciabatta, etcétera.

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