Cerezas: rica fuente nutrimental



Esta deliciosa fruta aporta al organismo gran cantidad de vitamina A y C, así como potasio, hierro y calcio.

También destaca por su riqueza en antocianos, pigmentos que además de dar color, poseen un alto poder antioxidante.

También destaca por su riqueza en antocianos, pigmentos que además de dar color, poseen un alto poder antioxidante.


Esta frutilla roja, procede de Asia Menor, de la zona entre el mar Negro y el mar Caspio, donde aún se encuentran variedades silvestres.

Desde la antigüedad fue una de las frutas muy apreciadas por siglos, de los griegos y romanos.

Al paso del tiempo se extendieron cultivos por varias regiones y es como llega a España, ya en mano de estos, alcanzaron un rápido desarrollo durante la expansión árabe.

Actualmente se cultiva en regiones y países de climas templados e incluso en lugares de clima muy frío.

Existen varias hipótesis de su origen etimológico, pero la más creíble es donde se cuenta que este término procede del griego Kérasos, nombre con el cual los griegos denominaban a esta fruta. Más tarde los romanos adoptaron este nombre y lo hicieron propio llamando a esta fruta cerasus, de donde derivaría al término actual, cereza.

La cereza brinda es una de las frutas que ayuda a la obesidad, estreñimiento y retención de líquidos, gracias a su efecto saciante, laxante y diurético que produce su ingesta por su contenido en fibra soluble, potasio y agua, así como su bajo aporte en grasa y sodio.

Ayuda en afecciones crónicas como artritis reumatoide, reumatismo crónico, enfermedades cardiovasculares y en periodos de convalecencia por su contenido en ácido salicílico y sustancias flavonoides, como los antocianos, de acción antioxidante.

Así también es recomendable comer de 15 a 25 cerezas al día, ya que contribuye a normalizar los niveles altos de ácido úrico en sangre.

A la hora de comprarlas hay que tomar en cuenta que estén pesadas, de piel brillante, de consistencia firme y tallo verde y fresco. Otra de las recomendaciones de los expertos es consumirlas enseguida o elaborar algún postre, guarnición de carnes o salsas. De no ser así, hay que guardarlas en el refrigerador. Otro de los puntos importantes es que se lavan al momento de consumirlas, ya que existe la posibilidad de que se les forme moho.

A la hora de guardar en el refrigerador, hay que evitar ponerlas cerca de otros alimentos que despidan olores fuertes ya que suelen absorber fácilmente los olores.

Así que es momento de aprovechar todas las bondades que nos brinda tan delicioso fruto y de preparar deliciosos postres y platillos.

Fuente: eluniversal.com.mx

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