Frutas y hortalizas con efecto antitrombótico


Es sabido que las frutas y hortalizas contienen antioxidantes y que su consumo en una cantidad adecuada se asocia a una disminución del riesgo cardiovascular.

Sin embargo, su efecto antitrombótico (antiagregante plaquetario, anticoagulante y fibrinolítico) es poco conocido. La uva negra, la piña, el kiwi, los ajos y las cebollas son algunos de los alimentos vegetales a los que se atribuyen algunas de estas propiedades.

La investigación sobre la influencia de la alimentación en los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular constituye un gran aporte en el diseño de líneas de prevención en salud pública y en la dietoterapia de apoyo al tratamiento médico de estas enfermedades. En España, las patologías del sistema cardiovascular son responsables de casi 300.000 muertes al año y constituyen la primera causa de muerte y hospitalización.

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Los ciudadanos deben recordar que "una alimentación adecuada es la clave del éxito en la prevención y abordaje de las enfermedades cardiovasculares". Si no se sigue una alimentación equilibrada, el riesgo de aparición de problemas cardiovasculares a partir de la mediana edad se multiplica y estos suelen conllevar consecuencias más graves.

Asimismo, en las personas que ya han padecido un accidente cardiovascular, una dieta adecuada es esencial para mejorar su pronóstico y evitar complicaciones.

En la actualidad, se conocen alimentos dañinos y alimentos beneficiosos para el corazón y, aunque es sabido el papel benefactor que juegan fruta y hortalizas, todavía queda mucho camino por recorrer, en cuanto a investigación se refiere, para descubrir todo su potencial como alimentos cardioprotectores.

Entre las frutas destacan la piña y el kiwi como las más completas de las que se han estudiado, debido a que las dos tienen más de un efecto antitrombótico. Entre las hortalizas, el ajo y la cebolla muestran ambas efecto antiagregante plaquetario, anticoagulante y efecto fibrinolítico, tres claves en la prevención de accidentes cerebrovasculares, cardiopatía coronaria, trombosis y embolias, entre otras patologías que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.

Frutas, verduras y trombosis


La trombosis es un proceso patológico por el que se forma un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo. Las plaquetas, que son células que se encuentran en la sangre y que cumplen un papel fundamental en la coagulación, se agregan construyendo el coágulo, que forma una oclusión que obstruye total o parcialmente el paso de la sangre por el interior del vaso.

Esta situación es de extrema gravedad, pues el territorio más allá del trombo deja de recibir irrigación sanguínea produciéndose en un inicio isquemia (sufrimiento celular por falta de oxígeno en los tejidos) y luego muerte de los tejidos. Por ejemplo, un infarto de miocardio se puede producir tras el impedimento de la llegada de sangre al corazón a causa de un trombo en una arteria principal.

En la última década, diversos centros de investigación acreditados han dado a luz estudios sobre el efecto antitrombótico de algunos alimentos que despejan el camino al desarrollo de políticas alimentarias de prevención, como la campaña internacional de promoción de frutas y hortalizas "Cinco al día", y al desarrollo de tratamientos tanto farmacológicos como dietoterapéuticos.

Aunque aún falta tiempo y esfuerzo para conseguir la evidencia científica, en un primer paso se ha demostrado, tanto en laboratorio como en estudios con personas, que la uva negra, la piña, la fresa y el kiwi, además del ajo, la cebolla, el tomate, la soja y el melón, son alimentos que contienen sustancias capaces de impedir la agregación de las plaquetas, la formación de trombos y que, además, pueden destruir un coágulo.

Alimentos anticoagulantes

El ajo y la cebolla han sido utilizados históricamente como alimento con propiedades medicinales para tratar una gran variedad de enfermedades, entre ellas, las cardíacas. Esta sabiduría popular en años posteriores se ha explicado por el efecto antiagregante plaquetario e hipotensor de los miembros de la familia Allium (cebollas, puerros, ajos y cebolletas).

El consumo prolongado de ajo crudo, ajo en polvo, aceite de ajo o extracto de ajo desecado inhibe la agregación plaquetaria en plaquetas humanas, tal y como consta en los más recientes estudios, como los recién publicados sobre el tema en la revista "Pharmacology".

Investigadores de la Sección de Endocrinología y Nutrición Clínica, Unidad de Apoyo a la Investigación del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid han revisado las evidencias sobre el consumo de ajo y la reducción del riesgo cardiovascular.

Los autores del estudio concluyen que queda demostrado que la ingesta de este alimento tiene un potente efecto sobre la destrucción de los coágulos sanguíneos y está relacionada con la reducción de la aparición de la trombogénesis.

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