¿Qué son y por qué es importante consumir alimentos probióticos?

Los alimentos probióticos–también denominados funcionales-están en boga porque se ha experimentado mucho entorno a ellos en los últimos tiempos.


Sin embargo, no se trata de productos nuevos en el mercado, sino de alimentos comunes que contienen microorganismos vivos que ingeridos pueden proporcionar numerosos beneficios a nuestro organismo, y ayudarnos a mantener sana la flora intestinal.


“La ingesta de los llamados productos probióticos (…) es una buena alternativa, natural y sin efectos secundarios, para mejorar sensiblemente el funcionamiento intestinal y, por extensión, optimizar nuestra salud”, explica el nutricionista Pedro Barreda.

Por ejemplo, el lactobacilo casei (nombre de uno de estos probióticos) fortalece nuestro sistema inmunológico y es útil en la prevención de la diarrea infantil; por su parte, el lactobacilo bulgaricus es ideal para quienes sufren intolerancia a la lactosa.

En nuestro recorrido habitual por el supermercado solemos ver la etiqueta de “alimento probiótico” en lácteos como los yogures. Según los nutricionistas, esto se debe a que los productos lácteos constituyen un excelente vehículo para las probióticos, ya que los protegen de los elevados niveles de ácido que tienen nuestro estomago y de la concentración de bilis del intestino, que pueden dañar o eliminar a muchos de los probióticos que ingiramos. Es decir, consumir probióticos en lácteos aumenta la posibilidad de que las bacterias beneficiosas sobrevivan a su paso por el intestino.

¿Qué alimentos son probióticos?
De forma natural, estas bacterias positivas para el organismo se encuentran presentes en la alimentación diaria, por ejemplo en: lácteos fermentados, como yogures, leche y quesos; vegetales fermentados -aceitunas, chucrut, soya, cereales-, carnes y pescados fermentados, y bebidas alcohólicas artesanales. Sin embargo la concentración de lactobacilos presentes en estos alimentos es muy baja como para tener los beneficios deseados en la salud.

Barreda explica que en el caso del yogur que normalmente se encuentra en los almacenes se tendría que consumir al menos 2 litros diarios para conseguir algún efecto médicamente deseado, por lo que “estos productos pueden ser parte de una alimentación sana, pero no tienen eficacia terapéutica”, afirma.

Beneficios
Sobre lo positivo que trae el consumo habitual de estos alimentos, Barreda destaca los siguientes puntos:
  • Mejoran la defensa contra la invasión de otros microorganismos (enfermedades)
  • Pueblan la flora intestinal, que puede verse alterada por el consumo de antibióticos
  • Estimulan la respuesta inmune por varias vías
  • Disminuyen los síntomas de alergias
  • En el caso de lactantes se puede utilizar a cambio de la leche materna, ya que contiene elementos más elaborados para la creación de flora intestinal del bebé.
Además, actualmente se está estudiando la creación de probióticos capaces de:
  • Detener el cáncer y enfermedades cardiovasculares
  • Prevenir la prevención y tratamiento del Alzheimer

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